Alí Babá y los
tres ladrones
Autor:
José Luis García
(En
un extremo algunos árboles y arbustos, y en el otro vemos unas enormes piedras.
Entra el Leñador, su hacha está rota).
LEÑADOR.-¿Me
ha mirado un tuerto?, ¿me han embrujado?, ¿por qué mi mala suerte? Nací para
ser un pobre leñador y para colmo de mis desgracias, se me rompe mi única
hacha. Y tampoco tengo dinero para comprar una nueva. ¿Qué más puede pasarme?
LADRÓN
1.-(En off).Espero que nuestro escondite sea seguro.
LADRÓN
2.-(En off).Si encontramos a alguien merodeando.
LADRÓN
3.-(En off).Nuestros cuchillos harán que acaben sus problemas para siempre.
(Escucha
las risas de los tres bandidos).
LEÑADOR.-Sean
quienes sean, están muy cerca. Y si mi encuentran aquí, ya se qué me pasará.
(Se
esconde entre los arbustos).
(Entran
los tres ladrones. Cada uno de ellos porta un saco. Se acercan hasta las
piedras y depositan su carga en el suelo).
L1.-Parece
que todo está tranquilo.
L2.-Es
un buen sitio para esconder nuestro oro. No pasan ladrones por aquí.
L3.-Pues
yo veo a dos. (Ríen los tres, tranquilos y confiados).
L2.-¡Ábrete
Sésamo! (Un grupo de piedras se desplaza, dejando al descubierto la entrada a
una cueva).
L1.-Es
una buena contraseña secreta.
L2.-Yo
le hubiese puesto el nombre de otro grano, o de otro cereal.
L2.-¿Qué
le pondrías?, ¿ábrete cebada, ábrete arroz o ábrete lenteja? (Ríen de nuevo los
tres ladrones).
L1.-Tenemos
que darnos prisa. Hay más oro esperándonos.
(Desaparecen
los tres ladrones en el interior de la cueva). (Aparece el Leñador desde su
escondite).
LEÑADOR.-Tengo
que escapar de aquí, antes de que me descubran y sus cuchillos consigan que
terminen mis problemas para siempre.
L1.-(En
off).¡Dejad de manosear las monedas de oro y marchemos de una vez!
LEÑADOR.-¡Ay,
qué me pillan!
(Vuelve
a esconderse entre los arbustos).
(Aparecen
los tres ladrones desde el interior de la cueva).
L3.-¡Qué
bonito es ser rico!
L1.-¡Ciérrate,
Sésamo!
(El
grupo de piedras se desplaza, ocultando la entrada a la cueva).
L2.-Los
ricos nos esperan para que les aliviemos de tanta riqueza. (Ríen mientras
salen).
(Aparece
el Leñador desde los arbustos).
LEÑADOR.-Ahora
puedo irme sin problemas.
(Sale
por el lado contrario al que se fueron los tres ladrones. Pero entra al
instante).
Aunque
digo yo que esos ladrones no echarán en falta un poco de su oro…
(Se
acerca hasta las piedras).
¡Ábrete,
Habichuela! (No sucede nada).
¡He
olvidado el conjuro!(Piensa).¡Ábrete, Sésamo!
(Como
sucedió antes, se desplazan las piedras, dejando ver el interior de la caverna.
El Leñador se introduce en la cueva y al poco rato vuelve a salir, portando un
saco).
¡Ciérrate,
Sésamo!(Se oculta la entrada con las piedras).(Ríe el Leñador).¡Soy rico, soy
rico, soy rico!
(Entra
Andrés, es el hermano del Leñador).
ANDRÉS.-¿Qué
dices, hermano?, ¿qué llevas en ese saco?
LEÑADOR.-¿Qué
haces tú aquí?
ANDRÉS.-Te
buscaba. Estaba preocupado porque tardabas en llegar. ¿Qué llevas en el saco?
LEÑADOR.-Montones
de oro. Aprovecha tu también antes de que lleguen los ladrones.
ANDRÉS.-¿Qué
ladrones?
LEÑADOR.-No
preguntes y muévete. Debes gritarle un conjuro a las piedras y se abrirá una
cueva. Coges un saco de oro y luego debes decir otro conjuro para cerrar la
cueva.
ANDRÉS.-¿Un
conjuro?, ¿qué conjuro?
LEÑADOR.-Ábrete,
Sésamo; para abrir el escondrijo. Ciérrate, Sésamo; para cerrarlo. Y date
prisa, no sé cuánto tiempo tardarán los ladrones en llegar. (Sale con su saco).
ANDRÉS.-Mi
hermano debe de haberse vuelto loco.
(Se
acerca hasta las piedras).¡Ábrete, Judía!(Nada sucede).
Mi
hermano me ha tomado el pelo. Debí imaginarlo. ¿O era otro el conjuro?…
¡Ábrete, Sésamo!
(Se
mueven las piedras y podemos ver la entrada a la guarida).
¿Ahora
soy quien se ha vuelto loco?(Entra en la cueva).
ANDRÉS.-(En
off).¡Ciérrate, Sésamo!
(Las
piedras ocultan la entrada).¡Ay, madre!, ¡qué oscuro está esto!… ¡Ábrete,
Lenteja!… (Entra el Leñador).
LEÑADOR.-(Que
busca).¿Hermano, dónde estás?
ANDRÉS.-¡Dentro
de la cueva!
LADRONES
1 Y 2.- (Que cantan).Tú eres mi tesoro, mi tesoro eres tu; yo quiero todo el
oro…
LEÑADOR.-Llegan
los bandidos. No digas nada y escóndete. Si te encuentran, puede ser fatal.
(El
Leñador se esconde). (Entran los dos ladrones, cada uno con un saco al hombro).
L1.-(Mira
a su compañero y luego busca a su tercer compinche). ¿Dónde está Julián?
L2.-(Después
de mirar a su alrededor).Pensaba que venía detrás mío.
L1.-¡Seguro
que se ha ido a la taberna!
L2.-Si
se pone a beber y no estamos con él, es seguro que contará nuestro secreto.
L1.-¡Ábrete,
Sésamo! (Se abre la cueva).Rápido, dejemos los sacos y vayamos a buscarlo.
(Apenas
en la entrada depositan sus sacos).¡Ciérrate, Sésamo! (Se cierra la caverna).
Rápido,
tenemos que llegar a la taberna antes de que Julián beba demasiado.
(Salen
ambos ladrones).(El Leñador aparece desde su escondite).
LEÑADOR.-¡Ábrete,
Sésamo!(Se abre la cueva y sale desde ella Andrés).
L1.-(En
off). Pensábamos que te habías escapado a la taberna.
L3.-(En
off). No pude evitar la tentación de entrar en aquella casa. Se habían dejado
la ventana abierta.
LEÑADOR.-¡Ciérrate,
Sésamo! (Se oculta la entrada).¡Vamos!
ANDRÉS.-Pero
me quedo sin mi tesoro.
LEÑADOR.-¿Te
parece poco tesoro salvar tu vida? Además, compartiré mi tesoro contigo.
(Salen
los dos hermanos).(Entran los tres ladrones).
L1.-¡Ábrete,
Sésamo!(Se abre la caverna y los tres entran en la cueva).
L1.-(En
off).¡Traición! Falta un saco de oro. (Salen los tres desde la cueva y buscan
por el lugar).
L2.-Ya
has contado en la taberna nuestro secreto.
L3.-Ya
os dije que no fui a la taberna.
L 1
y 2.-¡Mentiroso!
L3.-Es
cierto, fui a la taberna; pero no le conté a nadie acerca de lo nuestro.
L2.-Eres
un torpe y un mentiroso.
L1.-Por
lo pronto, cambiemos la contraseña. (A las piedras, con voz de mando).
¡Escucha
y obedecerás! A partir de ahora en lugar de Sésamo, obedecerás cuando se te
diga ¡Ábrete, Maíz!, y ¡Ciérrate, Maíz!
L 2
y 3.-¿Maíz?
L1.-¡Callaos!…
¡Ciérrate, Maíz! (Se cierra la puerta).
Mañana
nos llevaremos nuestro tesoro a otro lugar más seguro. Ahora vamos a dormir.
L2.-¿No
buscamos al ladrón de nuestro saco?
L1.-Dice
el refrán que quien roba a un ladrón, tiene cien años de perdón. Además,
tenemos muchos sacos de oro en la cueva.
L2.-Es
cierto, y en cien años muchos otros sacos podremos robar.
L3.-¿Y
si nos dedicamos a robar a ladrones?, todos nos perdonarán cien años.
L2.-Es
cierto, y además, yo no pienso vivir cien años más. Robemos a los ladrones.
L1.-No
es mala idea. Pero esa es otra historia.
L3.-¿Nos
la contarás antes de ir a dormir?
L2.-Sí,
por favor. No hay nada mejor para dormir que escuchar eso de “colorín,
colorado; este cuento se ha acabado”.
L1.-De
acuerdo, pero vamos a dormir.
(Salen
los tres).(Al instante entra el Ladrón 1).
L1.-(Al
público).Olvidaba decirlo: colorín, colorado; este cuento se ha acabado.
(Sale).
FIN
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